Hacemos las constelaciones en línea en un espacio 3D compartido llamado Delightex. Verás un suelo con figuras de pie sobre él, y todos los participantes ven la misma escena al mismo tiempo. Si nunca lo has abierto antes, en esta página encontrarás todo lo que necesitas. Solo hacen falta unos minutos para familiarizarte con lo básico.
Dos cosas antes de las instrucciones. No hace falta que se te dé bien esto, y nadie está mirando tu ratón. Y si eres tú quien trae un tema, la sección justo debajo es la única que necesitas.
Si eres tú quien trae un tema
Entonces puedes soltar todo esto.
Cuando la constelación es la tuya, no necesitas manejar Delightex en absoluto. Hablas con el facilitador o la facilitadora, observas lo que se va colocando y dices lo que ves y lo que ocurre en ti mientras miras. Otra persona mueve las figuras. Es deliberado: la idea es que puedas mirar tu propio sistema desde fuera durante un rato. Eso es mucho más difícil si al mismo tiempo tienes que ocuparte de la escena.
Así que lee esta guía para las sesiones en las que representas a otras personas. Cuando sea tu propia constelación, solo tienes que estar, observar y contarnos lo que notas.
Crear una cuenta
Delightex es gratuito para lo que hacemos con él, y te unes como estudiante, no como docente. Esa palabra es solo la forma en que la plataforma etiqueta las cuentas; no dice nada sobre ti. También puede que lo veas llamado CoSpaces en materiales más antiguos, incluidos algunos nuestros. Es la misma herramienta, con un nombre anterior.
Antes de tu sesión te daremos un código de clase. Ve a edu.delightex.com/Auth, crea ahí tu cuenta, e introduce ese código para unirte a la clase. Una vez dentro, verás el espacio en el que trabajamos, listado entre tus tareas asignadas.
Aquí hay dos cosas que ocurren con suficiente frecuencia como para mencionarlas. Si te registras con una dirección de correo y luego inicias sesión con otra, puede que aparezcas como una segunda cuenta y que la cuenta que estás usando no esté en el grupo. Usa siempre la misma dirección y avísanos si cambias de correo. Si puedes ver la clase pero no hay ningún espacio dentro, probablemente todavía no te hemos añadido al grupo. Escríbenos y te añadimos.
Haz esto uno o dos días antes, no cinco minutos antes. Así la sesión empieza con tu pregunta y no con soporte técnico.
Mover la cámara
Esta es la parte que resulta más rara al principio y la que antes deja de parecerlo. No te mueves por el espacio. Lo que mueves es una cámara que lo observa, igual que caminarías alrededor de una mesa para ver una maqueta desde otro lado.
- Haz clic y arrastra para rotar tu vista alrededor de la escena.
- Usa la rueda para acercar y alejar.
- Mantén pulsada la barra espaciadora y arrastra para desplazar la vista: toda la escena se desliza hacia los lados o hacia arriba y abajo.
- Mantén pulsada la barra espaciadora y usa la rueda para acercar hacia donde esté tu puntero.
- Pulsa V para centrar la vista en la figura que tengas seleccionada.
- Pulsa C para alejarte y ver de nuevo toda la escena.
- Pulsa + y - para acercar y alejar desde el teclado.
Si solo recuerdas dos de todas estas, recuerda C y V. C es la que te rescata cuando has rotado tanto que ya no sabes dónde está nada, y es la que más uso yo. V te lleva directamente a la figura con la que estás trabajando, aunque falla un poco: si no pasa nada, pulsa de nuevo un par de veces.
Tu cámara es solo tuya. El punto desde el que miras no cambia lo que ve nadie más, así que puedes moverla libremente sin alterar la sesión. Cuando representas a alguien, puede ayudar colocar la cámara más o menos desde el punto de vista de tu figura, para que lo que ves se parezca a lo que vería esa figura.
Colocar y mover una figura
Para colocar una: abre la biblioteca de figuras en la esquina inferior izquierda, elige una, y arrástrala hasta el suelo. La fila está ordenada por edad y se abre mostrando las figuras infantiles, así que, a menos que quieras un niño, usa la flecha del extremo derecho de la fila para desplazarte primero hasta las adultas.
Para seleccionar una: haz clic sobre ella. Aparece encima un pequeño menú blanco de cuatro botones. Un clic, o un clic izquierdo, siempre te da ese menú blanco, que es el que sube, baja y cambia el tamaño. Dos clics, o un clic derecho, te da en cambio el menú negro, que es donde están el color y la postura.
Para moverla: haz clic y arrástrala por el suelo.
Para girarla: fíjate en el círculo azul a los pies de la figura. Pasa el puntero por encima y se ilumina en amarillo. Haz clic y mantén pulsado el círculo amarillo, y arrastra para girar la figura sobre su propio sitio. Hacia dónde mira una figura importa tanto como dónde está de pie, así que merece la pena practicar esto un minuto.
Para subirla o bajarla: selecciona la figura para que aparezca el menú blanco, y mantén pulsado su botón inferior izquierdo mientras arrastras. Así se eleva una figura por encima del suelo o se vuelve a dejar sobre él.
Para cambiar su tamaño: el mismo menú blanco, mantén pulsado el botón inferior derecho y arrastra. Usa esto con moderación. Si una figura es simplemente demasiado pequeña para verla, acerca tu cámara en lugar de agrandar la figura. El tamaño forma parte de la imagen: una figura que se alza por encima de las demás está diciendo algo, y no quieres decirlo sin querer mientras solo intentas ver mejor.
Para cambiar su aspecto: haz doble clic o clic derecho sobre la figura para abrir el menú negro. Material, el icono de paleta, cambia los colores: la parte de arriba, los pantalones, la piel, el pelo, los ojos. Cuando colocas una figura para una persona real, puedes ajustar la piel, el pelo o la ropa para que se le parezca un poco. Aunque esto es opcional. No hace falta que sea un retrato. Con que sepamos a quién representa la figura, ya podemos trabajar.
Para cambiar su postura: el mismo menú negro, Animación en el centro, y luego mira en posturas o acciones dentro del desplegable. Sentada, arrodillada, tumbada, brazos en alto. La postura puede importar en la imagen. Aunque, si prefieres no andar tocando el menú, expresar tu movimiento o tu acción con palabras funciona igual de bien.
Cuando muevas tu figura, hazlo despacio y evita atravesar otras figuras. En una sala tampoco pasarías caminando a través de otra persona.
Qué ocurre realmente cuando representas
Así suele funcionar en la práctica. Alguien trae un tema y, en algún momento, te preguntará si estarías dispuesto o dispuesta a representar a alguien o algo dentro de ese tema: un padre, una hermana, un país, una empresa, una enfermedad. Puedes decir que sí o que no. Un no es una respuesta completa.
Si dices que sí, eliges una figura de la biblioteca. No la figura correcta, porque no existe. Simplemente la que te parezca adecuada para esto. No hace falta pasar un minuto comparándolas. Después la colocas en el campo, más o menos donde sientas el impulso de ponerla, orientada hacia donde sientas el impulso de mirar.
A partir de ahí, tu tarea es la de siempre en una constelación: observar y contar lo que notas. Cómo es estar donde estás. Hacia dónde quieres mirar. Si quieres estar más cerca de alguien o mucho más lejos. Dilo de forma sencilla y en primera persona. No necesitas elaborar lo que cuentas y no tiene por qué tener sentido. Una sensación honesta suele decirnos más que un pensamiento ya procesado.
Cuando te pidan que te muevas, mueve la figura despacio y detente cuando la nueva posición se sienta adecuada, no donde habías planeado colocarla. Puede que te pidan cambiar la postura de la figura o girarla para mirar a alguien. Puedes rechazar cualquier cosa y puedes salir de un rol en cualquier momento. Al final, cerramos el rol de forma explícita para que puedas salir de él y volver a ti.
De verdad, no puedes hacer esto mal. No sentir nada también es algo real que puedes comunicar.
Si algo va mal a mitad de la sesión
Dilo. En voz alta, en el momento, para que podamos ayudarte. Si se te congela la pantalla, si has perdido la escena, si has hecho zoom hacia algún sitio raro y no encuentras el camino de vuelta, simplemente dilo. Pulsa C primero. Muchas veces con eso basta para reiniciar tu vista. Si no funciona, avísanos y te esperamos.
Un problema técnico casi siempre tiene solución. Lo que lo hace mucho más difícil es quedarte callado veinte minutos fingiendo que todavía puedes ver lo que pasa. Si algo ha ido mal, dilo de inmediato y podremos solucionarlo.