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Tus pautas de escucha

Cecilia Altieri para quienes empiezan su programa de escucha

Dibujo al grafito de una mujer alerta escuchando con auriculares, con un diario casi en blanco sobre el regazo

Estás empezando tu programa de escucha, así que esta es la página que envío a todo el mundo al principio. Guarda el enlace. Responde a las preguntas que surgen en las primeras semanas y está pensada para que vuelvas a leerla los días en que algo te sorprenda.

Nada de esto sustituye nuestras conversaciones. Esta página acompaña nuestras sesiones, y siempre puedes hablar conmigo directamente sobre cualquier cosa que leas aquí.

La forma práctica

Escucha tal como lo acordamos en tu calendario. La duración, los días y el ritmo están fijados para ti, y son más importantes de lo que parecen. Las horas del programa se van sumando en un orden establecido, así que nunca nos adelantamos ni intentamos recuperar un día perdido haciendo el doble otro día. Un día perdido es, sencillamente, un día perdido. El programa te espera.

Usa auriculares de diadema cómodos y mantén el volumen bajo. Lo bastante bajo como para seguir oyendo lo que sucede a tu alrededor. Con esta música, subir el volumen no la hace más potente. Escucharla a bajo volumen forma parte de cómo funciona.

Elige un lugar tranquilo y un momento del día en que nadie esté a punto de pedirte nada. Muchas personas notan que escuchar siempre a la misma hora ayuda a que la escucha se vuelva algo cotidiano, que es justo lo que buscamos. No necesitas concentrarte en la música ni intentar sentir nada en particular. Descansar, sentarte en silencio, no tener nada que hacer: esa es toda la tarea.

Qué puedes notar, y qué significa

La mayoría de los días de escucha pasan sin nada destacable, y eso no significa que no haya ocurrido nada. Este programa hace la mayor parte de su trabajo en silencio.

Dicho esto, hay distintas experiencias que forman parte de este proceso. Prefiero que las conozcas primero aquí, con un nombre y sabiendo que pueden ocurrir, a que te encuentren sin previo aviso.

Durante la escucha, puede que bosteces o suspires más de lo habitual, que se te cierren los ojos o que de repente te sientas bastante cansado. Son señales habituales de que tu sistema nervioso está bajando de revoluciones, y está bien que aparezcan. Algunos días también puedes sentir inquietud o irritabilidad. Eso también nos da información y suele indicar que ese día te conviene una sesión más corta.

En las horas y los días alrededor de la escucha, algunas personas notan que aparecen emociones sin un motivo evidente: lágrimas que salen con facilidad, una ola de tristeza o ternura, momentos de ligereza inesperada. Pueden surgir recuerdos antiguos y también imágenes de personas del pasado, a veces de personas en las que no habías pensado en años. Los sueños pueden volverse más vívidos durante un tiempo. Puede haber días en los que te sientas inestable, más sensible o emocional sin saber muy bien por qué.

Si te ocurre algo de esto, no significa que algo vaya mal ni que tú lo estés haciendo mal. Cuando tu sistema nervioso cambia de estado, pueden empezar a moverse cosas que se mantenían a distancia, y ese movimiento se siente. La mayoría de estas experiencias pasan en uno o dos días. Suelen aparecer al principio de una ronda y suavizarse a medida que avanza. Anótalas en tu diario, deja que pasen y cuéntamelas cuando hablemos.

Dibujo de unos auriculares y un vaso de agua sobre el alféizar de una ventana con luz de día

Tu cuerpo marca el ritmo

Si escuchar se te hace demasiado un día, acorta la sesión o para por ese día. No se pierde nada. La escucha está pensada para poder interrumpirse, y tu calendario está ajustado a lo que puedes sostener, no a todo lo que contiene el programa. Parar cuando tu cuerpo dice basta no es quedarte atrás. Esa es precisamente la habilidad que estamos practicando.

Ante la duda, haz menos. En este trabajo, hacer menos de forma constante funciona siempre mejor que hacer más a base de valentía.

Cuándo escribirme

Entre sesiones, escríbeme si:

  • un sentimiento o un estado difícil dura más de un par de días en lugar de pasar
  • tu sueño se ve seriamente alterado
  • algo que surge te asusta, o sientes que es más de lo que quieres sostener a solas
  • has dejado de escuchar durante más de unos días y no sabes cómo retomarlo
  • o simplemente tienes dudas sobre cualquier cosa

No hay un motivo equivocado para escribirme. Un mensaje de dos líneas basta. Siempre prefiero ajustar tu ritmo pronto antes que verte atravesar en silencio una semana difícil. Recuerda que también puedo ver tu registro de escucha, cuándo escuchaste y durante cuánto tiempo, así que no necesitas contarme los detalles prácticos. Cuéntame cómo te sentiste. Los números ya los tengo.

Dibujo visto desde arriba de una mano dejando un teléfono boca abajo sobre una mesa de cocina, junto a una taza a medio terminar

El diario

Con dos líneas al día basta. Anota cómo estaba tu ánimo, cómo dormiste, cómo fue el día y cualquier cosa que notaras durante o después de escuchar. Los días normales también se anotan, porque lo que leemos es el patrón, y para verlo necesitamos también sus días tranquilos.

Tráelo a nuestras sesiones. Es el material con el que trabajamos y, con el paso de las semanas, también se convierte en algo realmente útil para ti: tu propio registro de un sistema nervioso que aprende, a su propio ritmo, que hay suficiente seguridad para asentarse.

No estás haciendo nada de esto en solitario. El ritmo lo ajustamos tú y yo, la dirección sigue siendo la misma y solo tienes que enviarme un mensaje.